¿No mires arriba o No mires esta película?

“No mires esta película.” Debió haber sido el título de esta película.

Me siento como que me están obligando a ver películas por Navidad que, en mi opinión, no deberían haberse hecho. Incluso me sorprendió la mala crítica de The Guardian sobre esta película, sabiendo sus inclinaciones liberal-progres.

Y, sin embargo, The Guardian no deja de divertirme con sus típicas tonterías de “hablar en nombre de los demas”. Charles Bramesco, el columnista, no podría estar más equivocado al tomar su propia suposición sobre el comportamiento de un grupo de gentes en particular como el comportamiento de la mayoría.

Está claro que es principalmente para un grupo en particular, en este caso el grupo inclinado a la izquierda política, que “cuando se persuade a alguien para que cambie de opinión sobre un tema importante, lo que se dice no siempre es tan importante como la forma en que se dice”.

Es un rasgo particular de los izquierdistas que cuando “se sienten atacados, irrespetados o condescendientes, apagan su cerebro y bloquean los argumentos más racionales y correctos basándose únicamente en principios”. Ok, digámoslo de nuevo. Tal declaración se aplica particularmente a los izquierdistas y no solo a la gente en general.

¿Por qué Charles Bramesco tiene que forzar a sus lectores a generalizaciones resbaladizas mediante el uso de términos como “cuando alguien” o “cuando la gente”? Esta es claramente una forma totalitaria de pensar que es idiosincrática a muchos izquierdistas.

Pero olvidémonos de la reseña de The Guardian y concentrémonos en la tarea que tenemos entre manos, la nueva película de Adam McKay, No miren arriba. Es difícil olvidar a Adam McKay después de su adaptación del libro The Big Short: Inside the Doomsday Machine de Michael Lewis.

Esta película por sí sola es una joya de ejecución cinematográfica acerca de la crisis financiera de 2008. Da la casualidad de que tiene el mismo tema que No miren arriba, a saber, la intencional ignorancia sobre una crisis inminente y la normalización sistémica de una complacencia que nos ha puesto a salvo de cualquier fracaso o razón de pánico.

¿Por qué Adam McKay siente la necesidad de traer de vuelta el tema de Big Short sobre un evento que aún no ha sucedido, sin importar cuánto esté respaldado actualmente por la ciencia?

Entiendo lo que el director está tratando de hacer y que lo esté tratando de hacer con la comedia. Creo que lo primero que hay que entender es que la comedia política no es como cualquier otra comedia.

La razón por la que el intento de Adam McKay de hacer comedia política falla al mismo tiempo que la seriedad de su mensaje se trivializa por completo no es solo porque hace referencia a un evento que no ha sucedido mientras se presenta como sucediendo, sino fundamentalmente porque se burla de la política de Washington, y particularmente el Trumpismo, de una manera tan caricaturesca que pierde su credibilidad sobre cualquier cosa real o digna de nuestra atención.

Se supone que la comedia política acentúa lo caricaturesco y no caricaturiza la política. Por ejemplo, en el Big Short las situaciones reales de las hipotecas de alto riesgo eran en sí mismas caricaturescas. El libro y la película simplemente acentuaron la normalización de las absurdidades de todo el sistema financiero.

Se dice que el director le permitió a Jennifer Lawrence fumar mariguana durante una de las toma, pero se sintió más como si Adam McKay ya estuviera enganchado a una pipa de humo y acabara de invitar a Jennifer a unirse a la fiesta.

Además, me tomó por sorpresa ver a Leonardo DiCaprio en esta película. No tengo mucho apego a el como actor, pero creo ha tenido la suerte de ser el protagonista de muchas películas interesantes. Aunque, para ser sincero, no esta vez. Sin embargo, puesto que él está muy en la moda ecologista, supongo que simplemente aceptó su papel en la película sin hacer preguntas.

Irónicamente, esta película hace un terrible servicio incluso al movimiento ecologista, y la principal razón por la que lo hace es porque fracasa miserablemente en presentar la realidad política con suficiente elementos creíbles para construir y transmitir un mensaje con el que la gente puedan identificarse. Si la política fuera tan grotesca como retrata esta película, la gente no solo habría perdido la esperanza en el ecologismo sino también en la política hace ya mucho tiempo.

¿Por qué No mires arriba es una película tan basura y negativista como la sociedad que la película misma cataloga de basura y negativista?

No se puede hacer una parodia de una realidad que en si misma hace parodia con todo intento de hacer parodia con ella. Eso es lo que representa la película. De hecho, no representa una realidad sino una caricatura simulada de la realidad.

Y digo simulada porque caricatura real sería arte o más bien comedía o parodia. Esta película ni es comedia ni es parodia, es una simulación inefectiva de la realidad.

Y digo inefectiva porque en realidad no simula (eso sería arte) sino que disimula la realidad. En seguida que percibimos tal fenómeno, y es eso lo que esta película nos muestra, debería ser una alerta clara que estamos ante un panoptismo ideológico de izquierda.

Es ridículo y no paródico que a esta película se le quiera dar el estatus paródico que no tiene. Crear una parodia no es simplemente exagerar y mucho menos exagerar con un propósito político que se quiere encubrir precisamente bajo la excusa de la parodia.

Decir que esta película es una parodia de nuestros tiempos es simplemente desconocer la trayectoria fílmica de Adam McKay donde podemos ver un patrón de crítica y burla a los republicanos y no a “nuestra realidad de hoy.”

Esta película sufre de lo que comúnmente se conoce como el “soft bigotry of low expectations, en otras palabras, no importa cuan mala este la película siempre puede ser redimida porque es una “crítica” a la sociedad presente.

Este es el tipo de circularidad que los postmodernos izquierdistas aman de todo corazón. Esta circularidad, que es como un tornado que no destruye sino que recoje a su paso todo lo que es trash, basura, garbage, ridículo y carente de la mas mínima decencia humorística hasta. elevarlo al estatus de arte porque es “crítico”, el único legado que deja es escupirse a si mismo su “arte” con rachas fuertes de vientos para nunca más ser visibilizado por los mismos medios que le dieron visibilidad.

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Genuine tragedies in the world are not conflicts between right and wrong. They are conflicts between two rights. Friedrich Hegel.

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Ulysses Alvarez Laviada

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