Neoliberalismo: ¿Es el régimen comunista cubano neoliberal?

Banksy’s Barely Legal Art Show in Downtown Los Angeles — September 15, 2006.

Hace poco tuve una conversación con un viejo amigo en la que una de mis afirmaciones fue motivo de prolongadas risas de su parte, y no sin razón. Discutíamos sobre el neoliberalismo y una de mis afirmaciones conclusivas que fueron motivos de risas fue.

“Creo en un neoliberalismo que no es ideológico.”

No estaba seguro si mi amigo se reía por encontrar mi afirmación contradictoria desde la posición de quien consideraría todo juicio económico o cualquier juicio en ese sentido como un juicio ideológico o desde una posición en la que uno aceptaría una definición no ideológica del neoliberalismo o, al menos, creería que una posición no ideológica sería posible pero aún no se le ha ocurrido a nadie o aún no se tiene conocimiento de ninguna.

Asumamos que tendremos que descartar la primera opción (cualquier juicio es ideológico) puesto que llamar mi afirmación ideológica y, por tanto, contradictoria, haría tal llamado igualmente ideológico, y así nunca pudiéramos precisar qué es ideología.

Concedido esto nos quedan las otras dos opciones, ya sea uno, poder proponer una definición no ideológica del neoliberalismo o dos, reconocer la posibilidad de una aún no elaborada.

Antes de adentrarnos en estas dos opciones, necesitaría definir qué quiero decir con ideología en oposición a teoría científica. Podríamos esbozar dos definiciones de ideología. La primera es como “falsa conciencia” la cual siendo más que una simple opinión a veces puede falsamente pasar como teoría científica cuando en realidad solo es pseudociencia.

La ideología como “falsa conciencia” es una teoría que mezcla razonamiento válido y a veces gran cantidad de datos igualmente válidos. Sin embargo, los razonamientos están anclados más en “hacer-creer” que en desmontar su validez, mientras los datos, aún cuando abundan, nunca son suficientes para las pruebas que se requieren.

La segunda definición de ideología es simplemente ideología política la cual también pudiera ser una teoría, pero no como “falsa conciencia”. La diferencia entre la ideología como “falsa conciencia” y la ideología política es que esta última es transparente y consciente de sus limitaciones.

Las teorías científicas no operan por medio de “hacer-creer” y cuando los datos proporcionados son suficientes para probar sus puntos de ello no se deriva necesariamente que no puedan volverse en el futuro falsos o insuficientes.

Por tanto, cuando dije: “Creo en un neoliberalismo que no es ideológico”, lo dije, obviamente, sin una serie de aclaraciones pertinentes.

No obstante, hagamos una breve digresión antes de ofrecer tales aclaraciones. Primero, la forma en que entiendo el neoliberalismo comparte ideas con los economistas Milton Friedman y Friedrich Hayek, aún teniendo mis reservas tanto con las inclinaciones individualistas de Hayek como con las inclinaciones hacia el interés personal de Friedman. Creo que ambas inclinaciones son las que dan al neoliberalismo de hoy una posición ideológica, pero eso sería tema de debates filosóficos en los cuales no entraré aquí.

¿Qué quiero decir entonces con neoliberalismo no ideológico? Es un neoliberalismo en el que la articulación de elementos verbal/escrito y sus operaciones prácticas no están hechas de mecanismos de “hacer-creer” sino de mecanismos que los describen: privatización, de-regulación, globalización, libre comercio, inversión y pequeño gobierno.

Este neoliberalismo no necesita ser promovido al estilo de Reagan, Thatcher o Alan Greenspan. De hecho, tal neoliberalismo expandió su definición como parte de las políticas de la Tercera Vía implementadas por Tony Blair y Bill Clinton bajo la tutoría de Anthony Giddens.

Es por eso que la izquierda política ha considerado a la Tercera Vía como un grupo que pretendía ser de centroizquierda cuando en realidad era completamente una creación de Wall Street y, como tal, igualmente neoliberal. Por tanto, si el neoliberalismo puede extenderse a la Tercera Vía como una posición de centroizquierda, y si ya es un hecho que la posición de la Tercera Vía tuvo una gran cantidad de austeridad “fingida”, gobierno pequeño y de-regulación mientras perseguía agresivamente todos los demás atributos del tipo de neoliberalismo articulado por Friedman y Hayek, podemos decir que el neoliberalismo no solo tiene una definición de base, sino una operatividad estructural que no es ideológica, sino que es parte del tejido de las actividades económicas que han impulsado los avances tecnológicos en las diferentes sociedades.

No estoy haciendo un juicio moral aquí sobre el neoliberalismo. Simplemente afirmando que el neoliberalismo de base es algo con lo que cualquier sociedad con un interés real en su progreso económico tendrá que trabajar a su favor en lugar de oponerse al mismo.

Ahora, lo que se aplica al neoliberalismo puede aplicarse también al liberalismo y a cualquier otro sistema de creencias que se haya convertido en el espíritu de una sociedad determinada. Esto significa algo muy importante.

Todo sistema de creencias que históricamente ha durado lo suficiente tiene su propia existencia de base operacional y no ideológica. Ello incluso incluye el socialismo cubano. En otras palabras, el socialismo cubano solo puede ser neosocialista pero no neoliberal si en sus bases el socialismo tiene que prostituirse al capitalismo. Tal prostitución no es ideológica, es connatural a la designtegración del socialismo.

Genuine tragedies in the world are not conflicts between right and wrong. They are conflicts between two rights. Friedrich Hegel.

Genuine tragedies in the world are not conflicts between right and wrong. They are conflicts between two rights. Friedrich Hegel.