Luis Manuel Otero Alcántara

Análisis critico.

Mirar el activismo político de Luis Manuel Otero Alcántara fundamentalmente como el de un “artista” o de un “intelectual” es una distracción que le da sombra a la violación cotidiana de las libertades cívicas de los cubanos de a pie. Ello valida que si Luis Manuel Otero Alcántara no fuera un “artista” la relevancia y la atención que su activismo político está teniendo en la actualidad sería mucho menor que si fuera un bici-taxi local con una larga oposición al régimen dictatorial cubano.

Permitámosnos, por unos minutos, poner en segundo plano el hecho de que Luis Manuel Otero Alcántara es un “artista” y poner en primer plano su activismo político y su impacto en la isla. Siempre hay un problema aparentemente pequeño con la política cuando luchamos por el ejercicio de nuestros derechos civiles pero ejercemos la política como una profesión. Es claro que nos volvemos mercenarios políticos si hacemos ganancias con la política, no importa si estemos en Cuba, en Estados Unidos o en China.

Pero entonces, podríamos preguntarnos, no sin razón, ¿qué sucede cuando un artista es un activista político y tiene un gran potencial para ganar mucho dinero y usar su creatividad para despertar la conciencia política de una nación?

Luis Manuel Otero Alcántara ya se anuncia como “an artist to invest in” y con un “exclusive career analysis and market overview” y pronóstico sobre el valor de su arte que “expected to significantly increase in the next few years”. Luis Manuel Otero Alcántara ya es una marca subastada en el paradisíaco mercado del arte curatorial, al menos para los inversores extranjeros interesados ​​en mantenerlo en la isla tan “crudo” y “político” como ha demostrado hasta ahora.

Obviamente, no hay nada de malo en ganar dinero a tono con tu arte y tú creatividad. De hecho, exhorto a Luis Manuel Otero Alcántara a que gane tanto dinero, arte y entretenimiento como desee, si se le presenta la oportunidad. Sin embargo, cuando se hace activismo político con el arte o cualquier otra cosa, las cosas son diferentes.

La política, por su propia naturaleza, no se supone que sea un negocio o, para decirlo sin rodeos, una empresa para hacer ganancias. Ha sido una práctica común, por ejemplo, que de los movimientos de los derechos civil y de cualquier movimiento oprimido en Estados Unidos hasta el día de hoy, algunos de los individuos oprimidos en una posición de liderazgo se han beneficiado de formas que imitaban las ganancias misma de los opresores a los cuales se opusieron en primer lugar.

Los líderes de aquellos que están oprimidos pueden convertirse en individuos liberados y en un símbolo de dicha libertad incluso cuando la libertad de las personas oprimidas ordinarias aún está lejos de cualquier éxito medible y su liberación sigue dando pasos de bebé en comparación con los propios éxitos de sus líderes.

¿Por qué mi razonamiento aborda estos temas y qué tiene que ver con la detención y el caso judicial de Luis Manuel Otero Alcántara? Liberar a los cubanos de la dictadura de Castro, si no toma el curso natural de colapsarse por sus propios medios, requerirá mucho más que “artistas” e “intelectuales” listos para ser enviados al mundo libre y comercializados como cualquier otra mercancía. El activismo político inicial de todo movimiento, luego de ser un trampolín al éxito, tiende a quedarse como un memorable período bucólico de normalización comercial. Pero no nos apresuremos en estas afirmaciones.

Luis Manuel Otero Alcántara nos cuenta en una de sus notables definición de su oficio:

“Lo que me interesa, sobre todo, es la sociedad. Espero que cualquier persona, un mecánico, un trabajador de la construcción, se vea afectada por mi trabajo. Para hacer eso, tengo que entender la vida diaria de cada individuo: desde la mujer que lava la ropa y la mujer que dirige un negocio hasta la mujer que tiene un hijo y la mujer maltratada; desde el machista hasta el que cuida a los niños y el que limpia la calle ”.

En mi opinión, para lidiar con el régimen dictatorial cubano, los cubanos necesitarían estar haciendo más que su “oficio” o activismo político con su “oficio”. Para que el activismo político tenga un impacto real en la sociedad cubana debe convertirse en teoría política e ideología política en el mismo sentido que lo hizo Fidel Castro al redactar su documento histórico durante su propio juicio en el que él mismo fue más allá de su “oficio” como abogado en su documento histórico, La Historia me absolverá, cuando dijo:

“La Declaración de Independencia del Congreso de Filadelfia, el 4 de julio de 1776, consagró este derecho en un hermoso párrafo que dice: ‘Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales, que están dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, entre los que se encuentran la Vida, la Libertad y la Búsqueda de la Felicidad; Que para asegurar estos Derechos, los Gobiernos se instituyen entre los Hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados; Que siempre que cualquier forma de gobierno se vuelva destructiva de estos fines, es derecho del pueblo modificarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno, asentando sus fundamentos en tales principios y organizando sus poderes en la forma que les parezca más adecuada. probablemente afecte su seguridad y felicidad “.

¿No es irónico que en ese entonces Fidel Castro estuviera recurriendo al principio democrático de la historia de Europa y Estados Unidos para terminar haciendo de Cuba un lugar de poca o ninguna libertad democrática? ¿No es irónico que Fidel Castro creara y perpetuara precisamente el tipo de gobierno que denunciaba y criticaba en su tan célebre documento? Entonces, ¿qué debemos preguntarnos en relación al “oficio” y activismo político de Luis Manuel Otero Alcántara cuando Luis Manuel Otero Alcántara nos dice:

“El estado no me reconoce como artista porque no fui a la escuela de arte”.

Es evidente que la mayor parte de sus preocupaciones giran en torno a su “oficio” y no a la situación política, social y económica cubana aún cuando su “oficio” aborda todos estos temas. Los cubanos, por cierto, no necesitan otro Fidel Castro para ganar libertad de expresión y un verdadero ejercicio de la democracia, pero si los cubanos continúan usando su “oficio” para hacer activismo político y no se enfrentan a la situación política, económica y social cubana de una manera holística como lo hizo Fidel Castro, cada nuevo “talento”, “artista”, “intelectual” o “líder” que luche en contra de la miserable situación de los cubanos, será alegre y tristemente reabsorbido por la maquinaria apolítica del capital extranjero inversionista utilizado en nuevos “talentos”, no en “talentos” políticos, sino en talentos “intelectuales” con “exclusive career analysis and market overview”.

De ninguna manera mi análisis de Luis Manuel Otero Alcántara descalifica su militancia política ni su oficio. Apoyo acciones como la suya, pero sigo pensando que cualquier tipo de interés serio y constante por los cambios políticos y económicos en Cuba tiene que ir más allá de hacerlo desde un “oficio” individual, incluso cuando el contenido de dicho “oficio” es fuertemente político.

El castrismo tuvo y sigue teniendo una difusión ubicua sobre el territorio cubano precisamente porque como idea trascendió su “oficio” y se encontró y se forzó fundamentalmente a traducirse en todos los aspectos de la sociedad cubana como ideología y como cultura. Fidel Castro creó y divulgo un “zeitgeist” listo para ser inoculado por vía intravenosa en la psique cubana.

Una oposición contra el castrismo debe tener la misma omnipresencia incluso cuando su propósito, contrario al legado de Castro, debe ser crear pluralidad sin destruir el sentido básico de unidad con la propia tradición cubana. Es conocido que muchos países ex-socialistas hicieron la transición a la economía de libre mercado sin necesidad de una nueva ideología que la reemplace, pero considerando el tamaño y geografía del territorio cubano y su demografía, la ubicuidad ideológica en Cuba ha jugado un papel fundamental en la unidad nacional. Cuba podría hacer una transición natural a la economía de libre mercado, pero si los cubanos aceleraran dicha transición a través de la acción política, los grupos que fueran dueños de dicha transición tendrían que tener una visión holística de la situación actual de los cubanos mucho más allá de cualquier “oficio” individual.

Genuine tragedies in the world are not conflicts between right and wrong. They are conflicts between two rights. Friedrich Hegel.

Genuine tragedies in the world are not conflicts between right and wrong. They are conflicts between two rights. Friedrich Hegel.