El capital cultural del Marxismo y el liberalismo.

a un amigo.

…Y tengo este amigo que me dice:

“Al final eres incapaz de construir nada propio — y no por falta de capacidad — , sino por tu obsesiòn o gusto por encontrar debilidades y contradicciones en el discurso del otro.”

Hay algo de ingenuidad conceptual y al mismo tiempo desconexión histórica en esta afirmación de mi amigo en su natural afán de psicologizar una práctica (encontrar contradicciones en el discurso del otro) que de hecho se esparció por las universidades europeas y americanas no sólo como fenómeno institucional sino, sobre todo, como fenómeno literario estilístico.

Tal vez las palabras “debilidades” y “contradicciones” no sean las más acertadas. Mi amigo pudiera haber usado palabras como “limitaciones” y “aclaraciones”. Ellas serían una versión políticamente corregida para significar y de hecho ser lo mismo que encontrar “debilidades” y “contradicciones.”

Entonces, mi amigo, en aras de dramatizar la situación en la que me sitúa tal vez prefirió no darle un “upgrade” a la descripción que hizo de mi quehacer intelectual.

Hay décadas escritas desde los años 60s, en particular después de las revueltas de Mayo del 68 en Paris que atestiguan a esta larga y extensiva capitalización y revalorización de lo crítico y la critique, sobre todo cuando se trata de criticar al capitalismo, la cultura occidental y americana. Tal crítica es de hecho, más que obsesiva, es y continúa siendo hoy obsesivamente ontológica.

Pero tal vez mi amigo no encontró las palabras exactas para describir y cartografiar este fenómeno social, literario y político de la izquierda cultural que trascendió todos los marcos psicológicos en el que también se ha venido expresando.

Llamarlo “critica” es de hecho ya demasiado “passe”, pero mi amigo no se atrevió tampoco a llamarlo “deconstrucción” o análisis “relacional”. Llamarlos así lo llevaría al callejón erróneo de asumir que soy liberal.

El otro embrollo en que se ha metido mi amigo al considerar mi estilo crítico como un indicador que busca “debilidades” y “contradicciones” en otros es asumir erróneamente que criticar como ejercicio eurístico en si es “incapaz de construir nada propio.”

Comúnmente se asume que de lo negativo no puede salir nada bueno, ahora imagínese salir algo propio. Nadie como Hegel, sin embargo, descubrió el poder infinito de lo negativo y, tanto fue así, que toda una tradición liberal heredera de Hegel e iniciada no solo por Marx has apostado demasiado por la valorización primero y la capitalización segundo de lo negativo con todos sus trajes iniciales de revolución, drama y anti capitalismo parafernalia o pensamiento “profundo” radical.

Pero todo esto llegó a un límite, o así parece, no sin uno dejar de preguntárselo con cierta desalentadora sospecha. El artículo de Bruno Latour, Why has critique run out of steam? parece darnos suficientes testimonios históricos del fin de esa crítica.

http://www.bruno-latour.fr/.../89-CRITICAL-INQUIRY-GB.pdf

¿Entonces qué? ¿Ya nadie puede capitalizar en la crítica, en lo negativo? Sería extremadamente ingenuo pensar así. El capitalismo no vive tan solo de la crítica, eso si que sería incapacidad de crear algo propio. Pero el capitalismo se alimenta no solo de innovaciones, sino incluso de improductividad y parasitismo del cual siempre sabe como recuperarse. Sin embargo, si hay algo de lo cual el capitalismo se alimenta de manera muy torcida y hasta diría en contra de su “voluntad” es de todas las variaciones de Marxismo, sobre todo las mas radicales y negativas.

Esto es una cosa que ninguna de las variantes de Marxismo han llegado a entender. La negatividad es la única fuente de valorización que tiene el Marxismo y esa es su única fuente de producción de capital político, ideológico y hasta cultural.

Mi amigo, al parecer, no se ha percatado que esa negatividad del Marxismo la cual incrementó aún más su valor después de Mayo del 68 en Paris, ya hoy no se ocupa de las “debilidades” y “contradicciones” de los otros, aka, del capitalismo. Marxismo hoy en día tiene un nuevo nombre que existe hombros con hombros con el Marxismo ortodoxo. Este nuevo Marxismo glorifica las “debilidades” y glorifica lo “contradictorio” bajo rúbricas falsamente racionales. Este Marxismo hasta existe bajo la vergonzosa pena de llamarlo Marxismo, es esto lo que evidencia que es un Marxismo queer.

A mi amigo solo puedo responderle: No, yo no tengo “obsesión o gusto por encontrar debilidades y contradicciones en el discurso del otro.” Eso ya es “passe”. Lo que está de moda hoy es glorificar las “debilidades” y todo lo que sea “contradictorio”.

La critica como estilo ha agotado su combustible pero el baboseo alabatorio intelectual izquierdista liberal marxista que hace Barbie y Kent dolls de libros, publicaciones e ideas “profundas”, ese aun tiene mucho combustible para alimentar todavía una parte moribunda pero “espiritual” de la plusvalía capitalista.

Genuine tragedies in the world are not conflicts between right and wrong. They are conflicts between two rights. Friedrich Hegel.

Genuine tragedies in the world are not conflicts between right and wrong. They are conflicts between two rights. Friedrich Hegel.